Implantar una empresa en Alemania: Formas jurídicas

02 enero 2018

A pesar de que Alemania es el segundo socio comercial de España y posee un sistema legal similar al español, los datos revelan que menos de doscientas empresas españolas han decidido implantar una empresa en Alemania.

Uno de los principales motivos para que los españoles no se animen a comenzar proyectos en Alemania son las diferencias legales y burocráticas existentes en el momento de establecer una empresa o contratar trabajadores, aunque los expertos señalan que el hecho de pertenecer a la Unión Europea otorga numerosas ventajas a las empresas españolas que deseen invertir en Alemania y desarrollar su actividad con establecimiento permanente.

Desde el punto de vista del derecho societario, una empresa española se puede mudar a Alemania sin perder su forma jurídica. El país centroeuropeo permite registrar empresas capitalistas con o sin limitación de responsabilidad, sociedades personalistas que incluyen las Sociedades de Responsabilidad Limitada (Gmbh, en alemán), Sociedades Anónimas (AG, en alemán) más habituales para empresas grandes porque requiere un capital mínimo de 25.000 euros y requerimientos respecto a formalidades también exigentes.

Para una empresa mediana o pequeña que desee implantarse en Alemania, lo recomendable es el desarrollo de una actividad económica con establecimiento permanente permite comprobar la viabilidad del negocio y si se está cómodo en el país a través de la Sociedad Limitada o ejerciendo con la sociedad española e inscribirla con una sucursal en el Registro Mercantil Alemán (Handelsregister). La sucursal no tiene entidad jurídica propia, pero está obligada a darse de alta en el Handelsregister como cualquier otra empresa.

Uno de los errores más comunes es subestimar las diferencias culturales y burocráticas cuando se implanta una empresa en un país extranjero y, en el caso de Alemania, hay que tener en cuenta que, aunque las Sociedades Personalistas son la forma jurídica más extendida en el país teutón, para una empresa española no tiene sentido porque en España no se suele utilizar ni es habitual para profesiones libres, arquitectos, abogados, asesores fiscales, consultores,…

Si algo se puede concluir es que la llegada a un nuevo país, por muy similar que pueda ser al propio a nivel jurídico, es un paso demasiado importante como para no consultar dudas con un experto antes de desembarcar el negocio y enfrentarse a los problemas.

 

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