¿Pueden los precios de transferencia arruinar el proceso de internacionalización?

03 junio 2021
Por Neide Giner Otazua
Global BD Manager · excelia

Cuando pensamos en la internacionalización de nuestros negocios, lo primero que nos viene a la cabeza es expandir nuestras actividades, llegar a donde antes no lo habíamos hecho, proyectar nuestra marca y nuestros productos y servicios más allá de nuestras fronteras, darnos a conocer y, por supuesto, rentabilizar nuestro negocio obteniendo más ingresos. Sin embargo, y no es por ser aguafiestas, hay determinados aspectos imprescindibles que debemos tener en cuenta antes de lanzarnos al extranjero, los cuales, en principio, nos parecen menos atractivos y más procedimentales, como es el caso de los aspectos legales, contables, societarios, laborales, tributarios… que, aunque no les damos importancia, pueden marcar el éxito de un proceso de internacionalización que, con tanta ilusión, solemos afrontar. Es por ello por lo que el post de hoy considera un aspecto tributario fundamental en el proceso de internacionalización: los precios de transferencia, en su versión más práctica y su relación con la creciente internacionalización de empresas que estamos viviendo.

Como es sabido, los precios de transferencia son aquellos que establecen las empresas integradas en un grupo para sus operaciones intercompañia y también, en muchas legislaciones, las operaciones con empresas residentes en paraísos fiscales. Este precio no se puede establecer de forma aleatoria, sino que debe respetar el principio del operador independiente o precios de mercado – el criterio arm´s length -, es decir, que sea un precio similar al que pactaríamos con un tercero independiente y en condiciones comparables.

En este proceso de fijación de precios intercompañía influyen muchas variantes que hacen, en algunos casos, que el precio que se pacta con una empresa filial no sea exactamente el mismo que se que pacta con un tercero independiente. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, los riesgos que asumimos en la operación, el valor de los activos intangibles y el know how, los descuentos o rappels comerciales… En definitiva, hay un sinfín de factores que influyen en la fijación de un precio y, por tanto, muchas las razones para justificar que el precio pactado entre filial y matriz sea distinto del que se pacta con un tercero.

Desde luego, cuando una empresa decide emprender la aventura de la internacionalización (empresa matriz del grupo) debería establecer una política de precios de transferencia que pueda aplicar con sus filiales y que sea homogénea para todo el grupo y sirva de guía para sus filiales en las operaciones intragrupo.

De hecho, cuando tenemos filiales en varios países, debemos atender a la legislación de precios de transferencia de cada país. Hemos de considerar que, aunque la mayoría de los países, se guían por los lineamientos de la OCDE, salvo algunas jurisdicciones, cada país tiene normativas específicas en esta materia, y no podemos descuidar su cumplimiento.

En este sentido, las empresas que tratan de cumplir esta normativa con su área financiera interna abandonan esta opción ya que la inversión en una base de datos, necesaria para elaborar un estudio de precios de transferencia, y la contratación de un especialista en esta materia les resulta demasiado elevada. Lo que habitualmente se hace en estos casos, es acudir a consultoras externas, como excelia, que se encargan de preparar los estudios o informes de precios de transferencia o de diseñar las políticas de precios de transferencia para el grupo.

Se debe tener en cuenta que, desde que la carga de la prueba de los precios de transferencia se trasladó al contribuyente (2008 en España), las autoridades tributarias han ido perfeccionando los perfiles de sus inspectores y su personal, convirtiéndose, en la mayoría de los países, en auténticos expertos en la materia, lo que dificulta el proceso de defensa para los contribuyentes en los procesos de inspección y fiscalización de sus prácticas de precios de transferencia. Es más, las multas y ajustes de precios de transferencia que estamos viendo pueden ser hasta millonarias, por lo que el riesgo de no llevar a cabo una adecuada fijación de precios puede hacer fracasar el proceso de internacionalización o incluso el propio negocio del grupo. Es evidente que, cada vez más, las empresas están tomando conciencia de esta normativa y, ya sea por oportunidad de planeamiento de precios, o por miedo a multas y ajustes, prestan más atención y dedican más los recursos a esta cuestión.

Para terminar, una invitación: si usted hoy detecta en su empresa alguna necesidad asociada a la transferencia de precios, sea cual sea el país en el que lo precise, sepa que en excelia ponemos a su disposición nuestros recursos y experiencia para poder ofrecerle la mejor solución, una solución a su medida.

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