Consultoria em cibersegurança
Evaluamos riesgos y vulnerabilidades para diseñar estrategias y soluciones de protección adaptadas al entorno tecnológico.
→Combinamos estrategia, tecnología y operación para reducir la exposición, detectar amenazas y proteger datos, sistemas, identidades e infraestructuras frente a un entorno de riesgo en constante evolución.
La ciberseguridad genera más valor cuando permite anticipar, proteger, detectar y responder de forma coordinada.
Diseñamos estrategias de seguridad que conectan tecnología, procesos y gobierno para reducir la exposición al riesgo, proteger los activos críticos y reforzar la capacidad de respuesta de la organización frente a amenazas cada vez más complejas.
Abordamos la seguridad desde una perspectiva integral, combinando consultoría, gobierno y capacidades de protección sobre información, redes, dispositivos y entornos cloud.
Security layers active
Una estrategia de ciberseguridad sólida combina gestión del riesgo, protección tecnológica y capacidad de respuesta para reforzar la continuidad del negocio.
Evaluamos riesgos y vulnerabilidades para diseñar estrategias y soluciones de protección adaptadas al entorno tecnológico.
→Gestionamos riesgos y cumplimiento para mantener una postura de seguridad coherente y proteger los activos digitales.
→Protegemos la información garantizando su confidencialidad, integridad y disponibilidad.
→Reforzamos la seguridad de la red frente a amenazas, accesos no autorizados y riesgos sobre las comunicaciones.
→Protegemos dispositivos y puestos de trabajo frente a ataques, malware y otras amenazas sobre los endpoints.
→Reforzamos la protección de infraestructuras cloud, datos y aplicaciones frente a amenazas y accesos indebidos.
→La protección efectiva requiere entender el riesgo, reducir la exposición, mantener visibilidad sobre el entorno y estar preparados para responder cuando sea necesario.
Analizamos riesgos, vulnerabilidades y nivel de exposición para conocer el punto de partida y priorizar las necesidades de seguridad.
Aplicamos controles y medidas para reducir vulnerabilidades, proteger activos críticos y limitar la superficie de ataque.
Mantenemos visibilidad sobre activos, amenazas y cambios para detectar señales de riesgo y nuevas vulnerabilidades.
Priorizamos amenazas y facilitamos una respuesta rápida para contener incidentes y reducir su impacto en el negocio.
Combinamos evaluación, cumplimiento, protección e inteligencia para identificar vulnerabilidades, reforzar los activos críticos y preparar a la organización frente a nuevas amenazas.
Evaluamos el entorno de seguridad, identificamos riesgos y vulnerabilidades y definimos estrategias para fortalecer la protección de la infraestructura tecnológica.
Combinamos conocimiento técnico, gobierno, cumplimiento y visión de negocio para construir estrategias de seguridad capaces de evolucionar al mismo ritmo que las amenazas.
Más de 25 años acompañando la evolución tecnológica y la protección de entornos empresariales complejos.
↗Conectamos estrategia, riesgo, cumplimiento, identidades, datos, aplicaciones, infraestructura, cloud y operación.
↗Capacidad para acompañar organizaciones con distintas geografías, marcos regulatorios y necesidades de seguridad.
↗Entendemos la ciberseguridad como una capacidad que debe mantenerse, revisarse y evolucionar de forma permanente.
↗La ciberseguridad puede integrarse con capacidades de cloud, data, IA, desarrollo, automatización y Digital Workplace para incorporar la protección de forma transversal a la estrategia tecnológica.
Habla con nuestro equipo →Trabajamos con fabricantes y plataformas especializadas para desplegar soluciones de protección, monitorización y respuesta adaptadas al entorno y nivel de riesgo de cada organización.
Descubre cómo proteger tu organización, gestionar los riesgos digitales y avanzar en seguridad, gobierno de la IA y cumplimiento normativo.
La ciberseguridad permite proteger los datos, las aplicaciones, las identidades y las infraestructuras frente a amenazas digitales. Una estrategia adecuada ayuda a reducir el riesgo de incidentes, evitar interrupciones operativas, proteger la reputación corporativa y mantener la confianza de clientes y proveedores. Para ser efectiva, debe combinar tecnología, procesos, formación y gobierno del riesgo.
GRC significa Governance, Risk & Compliance: gobierno, riesgos y cumplimiento. Es un enfoque que conecta las políticas y responsabilidades de una organización con la identificación de riesgos y el cumplimiento de obligaciones legales, regulatorias y contractuales. En ciberseguridad, GRC ayuda a establecer controles, documentar evidencias, asignar responsables y ofrecer una visión coherente del nivel de riesgo a la dirección.
Un modelo GRC ayuda a centralizar la información sobre riesgos, controles, auditorías y obligaciones de cumplimiento. Facilita la identificación de brechas, el seguimiento de planes correctores, la preparación de auditorías y la asignación de responsabilidades. También mejora la trazabilidad de las decisiones y permite que la dirección priorice inversiones de seguridad según el impacto potencial sobre el negocio.
GRC proporciona un enfoque de gestión para coordinar gobierno, riesgos y cumplimiento. ISO/IEC 27001 establece requisitos para un sistema de gestión de seguridad de la información, mientras que NIS2 define obligaciones legales para determinadas entidades dentro de su ámbito de aplicación. Un modelo GRC puede ayudar a coordinar controles y evidencias entre estos marcos, aunque disponer de una certificación ISO 27001 no implica automáticamente cumplir todas las obligaciones de NIS2.
La priorización debe partir de los activos críticos, las amenazas relevantes, las vulnerabilidades identificadas y el impacto potencial de un incidente sobre las operaciones. A partir de esta evaluación, la empresa puede ordenar las medidas según su reducción del riesgo, urgencia, coste y viabilidad. Un enfoque basado en riesgos permite justificar las inversiones y evitar que los recursos se distribuyan únicamente en función de alertas técnicas aisladas.
Una estrategia integral combina la formación de los empleados, las pruebas técnicas de seguridad, la monitorización de la exposición digital y la gestión de riesgos y cumplimiento. La concienciación ayuda a reducir errores humanos; el pentesting identifica debilidades explotables; la vigilancia digital aporta visibilidad continua; y GRC permite coordinar responsabilidades, controles y evidencias. Un servicio de vCISO puede ayudar a conectar estas capacidades mediante una hoja de ruta alineada con los objetivos del negocio.
La concienciación en ciberseguridad ayuda a los empleados a reconocer amenazas como el phishing, la ingeniería social, el robo de credenciales y el uso inseguro de información corporativa. Mediante formación práctica, campañas periódicas y simulaciones, las empresas pueden mejorar los hábitos digitales de sus equipos y reducir el riesgo de incidentes causados por errores humanos.
Una empresa puede reducir estos riesgos combinando formación continua, simulaciones de phishing, autenticación multifactor, políticas claras de uso de herramientas digitales y procedimientos sencillos para reportar mensajes sospechosos. También conviene medir la evolución de los resultados y adaptar las acciones a los comportamientos y riesgos detectados, sin limitar la estrategia a una única sesión formativa.
La eficacia puede evaluarse mediante indicadores como la tasa de clics en simulaciones de phishing, el número de usuarios que reportan mensajes sospechosos, la participación en formación y la evolución de los incidentes relacionados con errores humanos. Estos datos permiten identificar áreas de mejora, priorizar colectivos de mayor riesgo y comprobar si los hábitos de seguridad están mejorando con el tiempo.
El gobierno de la inteligencia artificial es el conjunto de políticas, responsabilidades, procesos y controles que permiten gestionar el uso de la IA de forma segura, responsable y alineada con los objetivos empresariales. Ayuda a identificar los sistemas utilizados, evaluar sus riesgos, proteger la información, establecer mecanismos de supervisión y mantener evidencias de cumplimiento durante su ciclo de vida.
El uso de IA sin controles puede provocar filtraciones de información confidencial, decisiones sesgadas, resultados incorrectos, problemas de propiedad intelectual y falta de trazabilidad. También puede generar incumplimientos normativos y dependencia de herramientas no autorizadas. Un modelo de gobierno permite inventariar los sistemas, asignar responsabilidades, evaluar riesgos y definir qué usos están permitidos y bajo qué condiciones.
La implantación comienza identificando las herramientas y los sistemas de IA utilizados, incluidos los adoptados directamente por los empleados. Después se clasifican los casos de uso según su riesgo, se definen políticas, responsables y controles, y se establecen procedimientos de supervisión y seguimiento. El modelo debe revisarse periódicamente para adaptarse a nuevos usos, tecnologías y obligaciones regulatorias.
El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, establece obligaciones que varían según el sistema, su finalidad, su clasificación de riesgo y el papel que desempeña la organización. Un modelo de gobierno de la IA ayuda a identificar los sistemas utilizados, determinar qué requisitos pueden resultar aplicables, documentar decisiones y establecer controles de supervisión, transparencia y gestión de riesgos. Las obligaciones concretas deben evaluarse para cada caso.
El pentesting o test de penetración es una evaluación de seguridad en la que profesionales autorizados simulan técnicas de ataque para identificar vulnerabilidades que podrían ser aprovechadas por terceros. Permite comprobar la eficacia de los controles, validar riesgos técnicos y obtener recomendaciones para corregir debilidades antes de que puedan provocar un incidente real.
Según su entorno y exposición, una empresa puede necesitar pruebas de penetración externas, internas, de aplicaciones web, de API, de infraestructura, de redes inalámbricas o de entornos cloud. También pueden realizarse evaluaciones específicas de determinados componentes tecnológicos. El alcance debe definirse según los activos críticos, las amenazas relevantes y los objetivos de seguridad de la organización.
La frecuencia depende del nivel de riesgo, la exposición de los sistemas y los requisitos aplicables. Es recomendable realizar pruebas periódicas y valorar nuevas evaluaciones después de cambios importantes en la arquitectura, el despliegue de aplicaciones críticas o la incorporación de servicios expuestos a Internet. También conviene repetir las pruebas relevantes tras corregir vulnerabilidades para verificar que las medidas aplicadas son efectivas.
Un análisis de vulnerabilidades identifica debilidades conocidas mediante herramientas de detección y comprobaciones técnicas. El pentesting va más allá al intentar validar, dentro de un alcance autorizado, cómo podrían explotarse determinadas debilidades y qué impacto tendrían. Ambos enfoques son complementarios: el primero facilita la identificación continua de problemas y el segundo ayuda a evaluar la explotabilidad y el riesgo real.
La vigilancia digital consiste en monitorizar de forma continua los activos y la exposición digital de una organización para detectar señales de riesgo. Puede incluir la supervisión de dominios, sitios web, servidores, vulnerabilidades, filtraciones de credenciales, menciones en fuentes abiertas y actividad relacionada con amenazas. Esta visibilidad ayuda a priorizar actuaciones antes de que determinados riesgos se conviertan en incidentes.
Un servicio de vigilancia digital puede ayudar a detectar vulnerabilidades conocidas, configuraciones inseguras, activos expuestos, certificados próximos a caducar, posibles filtraciones de información, credenciales comprometidas y menciones de la organización en fuentes abiertas o de la dark web. El alcance depende del servicio contratado y de las fuentes monitorizadas. Los hallazgos deben validarse y priorizarse para facilitar su resolución.
Las revisiones puntuales ofrecen una fotografía de la situación en un momento determinado, mientras que la vigilancia digital permite observar cambios y nuevas señales de exposición a lo largo del tiempo. La monitorización continua puede facilitar la detección temprana de riesgos, la priorización de alertas y el seguimiento de las medidas correctoras. No sustituye a las auditorías ni a las pruebas de seguridad, sino que las complementa.
Un vCISO o CISO virtual es un servicio de dirección de ciberseguridad externalizada que aporta experiencia especializada sin necesidad de incorporar un director de seguridad a tiempo completo. Ayuda a definir la estrategia, evaluar riesgos, establecer políticas, priorizar inversiones, coordinar iniciativas de seguridad y comunicar el estado del riesgo a la dirección. El alcance y la dedicación se adaptan a las necesidades de cada organización.
Un servicio de vCISO puede resultar útil para empresas que necesitan dirección experta en ciberseguridad, pero no disponen de un CISO interno o requieren reforzar temporalmente su equipo. También puede ayudar a organizaciones en crecimiento, empresas con requisitos regulatorios exigentes o compañías que necesitan ordenar sus riesgos, mejorar sus políticas y establecer una hoja de ruta de seguridad alineada con el negocio.
Entre sus funciones pueden estar la evaluación de riesgos, el diseño de la estrategia de ciberseguridad, la definición de políticas, la coordinación de auditorías, la supervisión de planes de acción y el seguimiento del cumplimiento. También puede asesorar a la dirección, establecer indicadores de seguridad, coordinar a proveedores y apoyar la preparación y respuesta ante incidentes, según el alcance acordado.
NIS2 es la directiva europea que refuerza los requisitos de ciberseguridad y gestión de riesgos para determinadas entidades de sectores esenciales e importantes. Su aplicación depende de factores como la actividad, el tamaño, el tipo de entidad y las disposiciones nacionales correspondientes. Las organizaciones deben evaluar si están dentro de su ámbito de aplicación y qué obligaciones concretas les corresponden.
El primer paso es determinar si la organización está sujeta a NIS2 y revisar los requisitos legales aplicables en su jurisdicción. A continuación, conviene realizar un análisis de brechas, identificar activos y riesgos, revisar las medidas de gestión de incidentes, continuidad, control de accesos y seguridad de proveedores, y definir un plan de acción con responsables y evidencias. El cumplimiento debe integrarse en los procesos habituales de gestión y supervisión.
Entre las áreas que aborda NIS2 se encuentran el análisis y tratamiento de riesgos, la gestión de incidentes, la continuidad del negocio, la seguridad de la cadena de suministro, la gestión de vulnerabilidades, el control de accesos, la criptografía cuando proceda y la evaluación de la eficacia de las medidas de seguridad. También contempla aspectos relacionados con la notificación de incidentes y las responsabilidades de los órganos de dirección. Las obligaciones concretas dependen del ámbito normativo aplicable.
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